La xenofobia y la discriminación racial son todavía males que socavan a
las nobles intenciones que sustentan a un deporte que mueve a millones
de personas alrededor del mundo, como es el fútbol.
El pasado 14 de febrero, Olimpia caía en tierras argentinas ante el
Newell's Old Boys en partido por la primera fecha del Grupo 7. Al
término del encuentro, el defensor franjeado Salustiano Candia fue el
foco de atención.
El jugador paraguayo, visiblemente molesto,
increpaba al delantero de “La Lepra” Maximiliano Urruti. Según relató
después, en conversación con los medios de prensa, el jugador argentino
lo había tratado de “negro de mierda”, lo que desató su enojo.
Ante esta situación, el franjeado presentó una denuncia contra el argentino por racismo ante la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol), pero la acción fue rechazada
debido a la “falta de pruebas”, sin que siquiera se hubiera llamado a
los jugadores implicados a declarar según relataba a ABC Color el
representante del jugador, Miguel González Zelada.
Hasta el momento, Urruti no ha presentado disculpas al jugador franjeado; algo que sí hizo el presidente de Newell's Old Boys.
El
de Candia es tan solo uno más de los varios casos de supuesto racismo y
xenofobia que han empañado a juegos en tierras sudamericanas.
Hace tan solo algunos meses, el ahora expresidente del Olimpia, Marcelo Recanate, fue denunciado ante la FIFA
por el jugador Maximiliano Biancucchi por racismo debido a algunos
insultos que publicamente había proferido el dirigente decano.
Al
otro lado del río Paraná, en tierras argentinas se han dado varios casos
de cánticos xenofóbicos que se escucharon desde las gradas de los
estadios. A principios de este año, un supercláscico entre Boca Juniors y
River Plate tuvo que ser detenido en varias ocasiones debido a cantos de la hinchada millonaria contra las comunidades paraguaya y boliviana.
Antes,
la hinchada de Independiente había protagonizado un hecho similar en el
que llegaron a utilizar banderas de Bolivia y Paraguay para “insultar” a
un rival de turno.
Pero esta clase de hechos no se dan solo en el continente americano. En febrero, un hincha inglés fue sancionado
con cinco años de suspensión sin poder ingresar a partido alguno por
haber proferido insultos racistas contra El Hadji Diouf, atacante
senegalés del Leeds (de la segunda división).
En uno de los casos
más resonados de los últimos días, el jugador griego del AEK Atenas
Giorgios Katidis fue suspendido de por vida de jugar en la selección
nacional por haber celebrado un gol haciendo el saludo nazi.
En enero, la Asociación Israelí de Fútbol multó al equipo Beitar Jerusalem por el racismo de una parte de su afición.
En noviembre del año pasado, la FIFA sancionó con una multa y a jugar sin público a las federaciones de Hungría y Bulgaria por la conducta antisemita y racista de sus aficionados.
También en el 2012, el uruguayo Luis Suárez, del Liverpool; y el inglés John Terry,
del Chelsea, fueron sancionados por la Federación Inglesa (FA) con
multas suspensiones luego de haber sido acusados de haber proferido
insultos racistas.
Y la lista podría seguir.
La FIFA ha condenado duramente los casos de racismo que han empañado el fútbol.
El
artículo 3 de los estatutos de la matriz del fútbol mundial establece
que: “Está prohibida la discriminación de cualquier país, individuo o
grupo de personas por su origen étnico, sexo, lenguaje, religión,
política o por cualquier otra razón, y es punible con suspensión o
exclusión”.
Según se puede leer en la página web
del ente, los códigos que establecen sanciones para los casos de
discriminación se encuentran en vigencia para todos los partidos.
Joseph Blatter, presidente de la FIFA, ha manifestado en varias ocasiones que la intención del ente es endurecer las sanciones
contra los actos de racismo o cualquier otro tipo de discriminación
dentro de un estadio de fútbol, llegando incluso al descenso de división
de un equipo.
Jeffrey Webb, vicepresidente de la FIFA y principal
responsable del grupo de trabajo contra el racismo del ente, manifestó
que pese al trabajo que se viene realizando el racismo sigue todavía
vigente dentro los campos de juego.
“A todas luces, las multas no
han servido para disuadir, y no funcionan. Hay que implicar a los
clubes, las asociaciones miembro, algunas ONG y grupos de acción, y si
luego siguen produciéndose infracciones debe haber castigos. Yo no puedo
decir lo que haría si fuese un jugador que ha sufrido insultos dentro
de la cancha. ¿Pero qué ocurriría si un futbolista los recibiese en la
final del Mundial? Tenemos que encontrar soluciones”, relató en una entrevista con FIFA.com.
En
el día Internacional contra el racismo y la xenofobia, la lucha contra
estos males que socavan a la sociedad y el fútbol todavía sigue, aunque
el camino parece ser todavía muy largo.